17 de Abril de 2026
...comenzamos nuestra ruta con los esquís puestos en el parking de Peñones, subiendo por Cauchiles. Y cerca ya de las Posiciones del Veleta vemos la gran cantidad de polvo sahariano que ha acumulado la sierra en el último episodio calimoso...
Una vez alcanzada la Carihuela del Veleta, decidimos ir a Loma Púa y descender por la parte derecha de su Puntal con una nieve perfectamente transformada. Al fondo, Las Alegas y el Pico del Tajo de los Machos. Incluso surge tímidamente, a su derecha, el Pico del Caballo.
Realizamos un flanqueo del Pico del Sabinar (o Sabinal) con la Sierra de la Contraviesa, allá en la costa, al fondo.
Y continuamos descendiendo para encontrar la pala por la que descender al río Veleta...
...y desde aquí descenderemos, dejando a la izquierda los verticales tajos por debajo de la Laguna de Aguas Verdes, donde ya se puede observar alguna chorrera de río.
Desde la misma posición, el Mulhacén y su Loma, y delante la arista de los Raspones de Río Seco. El trazo rojo indica por donde saldremos del valle posteriormente, a la espalda de la Atalaya del Púlpito, para flanquear el pequeño valle de los Lagunillos del Púlpito para aproximarnos al Paso de los Machos.
Disfrutando de la nieve crema nevadense en el descenso desde Loma Púa, buscamos el cauce del río y descendemos hasta unos 2.350 m de altura, donde el agua le va ganando el terreno a la nieve.
La pértiga que controla el espesor de la nieve ya está completamente descubierta, junto al cauce de un caudaloso Veleta...
Comenzamos el retorno remontando el valle junto al caudaloso cauce que va horadando el manto níveo.
Y vamos ganado altura frente a las agrestes aristas de los Tajos del Púlpito y los Raspones de Río Seco.
A partir de aquí la ruta comenzó a convertirse en una lucha con la húmeda y poco consistente nieve primavera que continuamente despegaba las pieles de las suelas de mis esquís.
Tras bastantes paradas para secar pieles y suelas, una vez alcanzados los Vasares del Veleta, debajo de la Carihuela, decidí cambiar esquís por crampones y remontar así hasta el collado para retornar a la "civilización" de las pistas de esquí que, en el valle del Dílar, están vigiladas por los Tajos de la Virgen y la Arista del Cartujo.
Inevitable instantánea en la pared de nieve del remonte superior de la Laguna, donde hace unos meses estuvimos esquiando sobre su tejado con metros del blanco elemento bajo nuestras tablas. Una vez más "nos hemos salvado" disfrutando de otro entorno salvaje de nuestra sierra.
Tras bastantes paradas para secar pieles y suelas, una vez alcanzados los Vasares del Veleta, debajo de la Carihuela, decidí cambiar esquís por crampones y remontar así hasta el collado para retornar a la "civilización" de las pistas de esquí que, en el valle del Dílar, están vigiladas por los Tajos de la Virgen y la Arista del Cartujo.
Inevitable instantánea en la pared de nieve del remonte superior de la Laguna, donde hace unos meses estuvimos esquiando sobre su tejado con metros del blanco elemento bajo nuestras tablas. Una vez más "nos hemos salvado" disfrutando de otro entorno salvaje de nuestra sierra.
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